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II. Palabra escrita III. Crítica textual
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A) Palabra Dabar en hebreo indica el fondo de las cosas, su contenido. “Hablar significa expresar lo que se encuentra dentro de las cosas, hacer operativo lo que hay tras ellas en su profunda realidad dinámica, en su vocación” (E. Bianchi, Pregare la Parola, p.19). El signo lingüístico (dabar) es fruto del significante (palabra) y del significado (cosa). Palabra y cosa no pueden separarse en la mentalidad hebrea, mientras que en nuestra cultura, la palabra tiene un fuerte déficit de confianza: Parole, parole, parole… La palabra bíblica es eficaz, creadora, alcanza el fin para la que ha sido enviada, corre veloz (Is 55, 8-11; Sal 147,15). La palabra ilumina los acontecimientos. “La revelación se realiza con palabras y obras intrínsecamente relacionados, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas” (DV 2). La palabra divina se da en el contexto de un diálogo de amistad. “Por esta revelación Dios invisible (cf. Col 1,15; 1 Tm 1,17) habla a los hombres como amigo, movido por su gran amor (cf. Ex 33,11; Jn 15,14-15) y mora en ellos (cf. Ba 3,38) para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía” (DV 2).
B) Tres funciones del lenguaje: (Manucci 19-21) La palabra divina cumple las tres funciones del lenguaje según la división clásica de K. Bühler: * Informa: aporta datos, narra hechos. El modo preferido es el indicativo, la tercera persona. Procura ante todo la objetividad. Es la función exclusiva de la ciencia, y la principal de la didáctica y de la historia. En el campo bíblico esta función informativa presenta una serie de contenidos doctrinales o verdades reveladas. * Expresa: comunica algo de la interioridad del sujeto que habla, de sus sentimientos y emociones, de sus actitudes. Prefiere la primera persona, y desempeña una función subjetiva. Aun cuando narramos hechos objetivos siempre en esa comunicación dejamos traslucir algo de nuestra interioridad. No con cara de póquer. Aun para informar el hombre arriesga algo de su interioridad, desenmascara algo de su intimidad, y por ello debe salir de sí mismo. En su dimensión más pura, la función expresiva se da en la interjección que acompaña al grito, el suspiro, la risa, el llanto… Aparece en las confesiones, los recuerdos, la lírica… * Interpela: intenta influir sobre el oyente, invitándole a una respuesta. Busca un tú capaz de responder a nuestra llamada, un tú que le sea semejante. El hombre puede dar nombre a los animales, pero no encuentra en ellos una respuesta semejante. Esta función apelativa usa sobre todo la segunda persona y el modo imperativo en una función intersubjetiva. Es propia de la oratoria, la oración, la predicación. O simplemente se trata de mantener un contacto auditivo entre dos personas que están presentes la una a la otra mediante la palabra, y se sienten a gusto en su presencia mutua, aunque el contenido de la conversación sea irrelevante, o se usen palabras incomprensibles, como en la conversación con los bebés, o en la oración en lenguas. Estas tres funciones no se dan por separado. Su funcionamiento es gestáltico, y el informe domina y polariza las otras dos funciones. Es difícil encontrar formas puras de cada función. Nuestra tentación es el racionalismo que ha dejado tristes huellas en determinadas épocas de la historia de la teología. El racionalismo prima el elemento de información sobre los otros dos y quiere reducir la revelación a un conjunto de verdades reveladas. Lo expresivo o impresivo sólo interesan en la medida en la que pueden ser formulados como una proposición, sacrificando la inmediatez de su forma originaria. Por otra parte el racionalismo desprecia todos los elementos no racionales del lenguaje, la fantasía, el ritmo, la sonoridad, la belleza… Ignora que las ideas están encarnadas en el lenguaje en una unidad indivisible. No es que las ideas vengan vestidas con el lenguaje. El lenguaje no es un vestidito que se pueda quitar para dejar a las ideas desnudas. La tentación sería exprimir los textos bíblicos, como quien exprime una naranja, para destilar una catálogo de verdades objetivas reveladas, y tirar el resto al cubo de la basura. De esa manera reemplazamos la Biblia con el Denzinger. Pero el Denzinger nunca podrá sustituir a la Biblia. Es verdad que la Biblia posee un contenido formulado o formulable en proposiciones. La fe tiene un elemento intelectual, pero no se reduce a él. Dios no se nos ha revelado simplemente para darnos un catálogo de informaciones. Alegorizando el ejemplo de la naranja, podríamos decir que es en la cáscara donde están las vitaminas, y la pulpa es muy importante para activar el tracto intestinal. Al tirar todo esto a la basura estaríamos reduciendo a un mínimo el elemento nutritivo de la naranja. Porque no es que la Biblia contenga la palabra de Dios, sino que es la Palabra de Dios. No se trata de una relación, de una minuta de lo que Dios ha dicho, sino que se trata de las mismas palabras pronunciadas por Dios. Junto con estas tres funciones dialógicas del lenguaje hay otras tres monológicas (F. Kainz) paralelas. En su función informativa el lenguaje nos sirve para pensar. En su función expresiva para desahogarnos, en la función impresiva para estimularme a mí mismo, para excitarme a la acción. Aunque normalmente la Escritura ha sido escrita con una finalidad dialógica, podemos ver que en determinados momentos cumple también una función monológica. A veces Qohelet habla en voz alta tratando de ordenar sus ideas. Quizás sea una ficción oratoria, pero también Pablo tienen sus monólogos, y en el Éxodo encontramos la ficción oratoria de Dios hablando consigo mismo: “Yo me decía: acabaré con ellos, borraré su memoria…” (Dt 32,26-27). El salmo 73 es todo él un monólogo del autor consigo mismo, dándole vueltas al problema de los buenos y los malos.
Tema II: PALABRA ESCRITA
A) Formas de escritura 1. Evolución de la escritura Sobre los distintos alfabetos del mundo ver la página web: español: www.proel.org/alfabetos2.html Página muy interesante en inglés sobre la evolución de los alfabetos: www.wam.umd.edu/%7Erfradkin/alphapage.html
Los investigadores de la escritura describen una evolución desde el pictograma más o menos realista y/o artístico hasta el logotipo, que es una simplificación del realismo pictográfico, sujeto a múltiples convencionalismos: por ejemplo, un tipo de sol puede designar el día o la divinidad, una figura de hombre o mujer puede pueden señalar el baño. Pero en el nivel del pictograma y del logotipo no podemos hablar todavía de “lengua escrita”. Tales signos y logotipos pueden valer para muchas lenguas siempre que compartan unos mismos valores culturales y convencionalismos. Podemos hablar de “lengua escrita” sólo cuando se introducen elementos fonéticos capaces de representarla. El primer paso en este proceso fue modificar los logotipos con determinaciones fonéticas y gramaticales Nuestra actual escritura, puramente fonética, es pura representación de fonemas mediante grafemas que hoy nos resultan absolutamente convencionales. La historia de la escritura muestra que incluso gran parte de nuestros actuales grafemas son evolución de antiguos pictogramas y logotipos, que en un proceso de simplificación y abstracción pasaron a representar el fonema inicial con que se pronunciaba el elemento dibujado (principio acrofónico, que es claro en algunos grafemas fenicios y griegos: mem, ‘ayin, bet ...)
También el biblista debe tener en cuenta estos principios elementales que conoce todo lingüista: Que ninguna escritura puede representar perfectamente a la lengua hablada. Que la escritura suele ser más conservadora que la lengua Que, por tanto, no siempre lo que se escribía era lo que “se decía”. 2. La escritura cuneiforme El sistema cuneiforme (de “cuneus” = cuña) tiene origen mesopotámico. En el 4º milenio a.C. lo usaban los sumerios, y de los sumerios lo tomaron y perfeccionaron los acadios.
3. La escritura jeroglífica ® Sus elementos básicos están tomados de Sumer. Mezcla elementos pictográficos, logogramas y signos fonéticos. ® La escritura jeroglífica se utilizaba normalmente en inscripciones en piedra ® Cambiando el soporte en papiro y usando como instrumentos pluma y tinta se desarrolló una escritura “hierática”, que aún se simplificaría más hacia el s. VIII a.C. y se llamaría “demótica” ® Escrita hacia el s. III d.C. se adoptó el alfabeto griego para escribir el egipcio, originándose así el “copto”
4. La escritura alfabética El gran paso en la historia de la escritura es, sin duda, la invención del alfabeto: un conjunto de signos para reproducir los fonemas de la lengua. En un principio las escrituras fonéticas eran silábicas, con lo cual el número de signos que representaban a las diferentes sílabas se acercaban a los 100. Cuando los signos pasan a representar un solo sonido, obtenemos alfabetos con un número d entre 20 y 30 signos solamente. ® Las inscripciones del Sinaí, en torno al s. XV a.C., muestran el origen egipcio de los signos y su selección según el principio de acrofonía. Mediante este principio que parte de un signo pictográfico, se toma el dibujo del objeto que se elige para representar el sonido de la letra inicial de dicho objeto o animal. Así para el sonido M se utiliza el ideograma de agua, que en semítico se dice Mayim. ® Estos signos protosinaíticos son los que encontramos ya ordenados en un alfabeto de 22 signos en Fenicia en torno al s. XII a.C. ® Dentro del ámbito de la escritura cuneiforme, en Ugarit se llegó a un sistema alfabético silábico en torno a los siglos XIV-XIII a.C.
5. La escritura fenicia o paleohebrea sobre la escritura hebrea www.proel.org/alfabetos/hebreo.html sobre la evolución de los pictogramas al alfabeto paleohebreo: www.wam.umd.edu/%7Erfradkin/sin2phoen-animate.html ® La escritura fenicia llegó a imponerse al tiempo que evolucionaban los soportes y materiales de escritura ® Los griegos, en torno al 1100 a.C., adoptaron el alfabeto fenicio. ® Los grafemas de las guturales semíticas no existentes en griego fueron reutilizados como signos vocálicos, así por ejemplo el signo de Ayin (dibujo de un ojo) se utilizó para representar la omicron. ® De esta forma Grecia produjo un verdadero alfabeto fonético de 29 signos. De esta escritura griega derivará más tarde la latina. ® Esta era la escritura usada por los israelitas en la época pre-exílica. Todas las inscripciones halladas que pertenecen a esta época fueron escritas en este alfabeto. Ver un cuadro con la evolución de la escritura semítica. 6. La escritura cuadrada aramea ® Es una evolución de la escritura primitiva fenicia. Fue impuesta por los persas cuando oficializaron el arameo como lengua del imperio. Los judíos adoptaron esta escritura a partir del exilio. Es la escritura de la Biblia actual y ya se usa en casi todos los documentos de Qumrán. Los judíos no sólo adaptaron el arameo como lengua hablada, sino que incluso pasaron a escribir el hebreo con caracteres arameos. ® Dicha escritura aramea cuadrada es también la que se usa hoy en el Estado de Israel. 7. La escritura griega: www.proel.org/alfabetos/gantiguo.html evolución de escritura griega a partir del paleohebreo: www.wam.umd.edu/~rfradkin/phon-greek.html ® La escritura griega aparece ya en el linear B de los textos micénico-cretenses. En estos textos es silábica y tiene 87 signos. En el siglo IX comienza a usarse ya una escritura alfabética, derivada de la fenicia, pero creando nuevas letras para designar a las vocales. ® Junto a la escritura griega uncial (mayúscula), clara copia de la fenicia, se desarrolló muy pronto una escritura cursiva y minúscula en la que se copiaron muchos manuscritos griegos en el medievo.
B) Soportes materiales de la escritura Los libros bíblicos adolecen de todas las limitaciones y defectos del lenguaje humano y de los materiales (deterioro de los pergaminos, imperfecciones gramaticales, deficiente capacidad de expresión de la lengua empleada, unilateralidad en la exposición, aceptación de las inexactitudes y errores que encontró el autor en sus fuentes...) 1. Materiales de escritura Se cincelaba una piedra, se pintaba sobre papiro, se punzaba en el barro fresco. En el sur de la zona siro-palestina, se usaba una escritura lineal del alfabeto fenicio, y se pintaba sobre piedras encaladas, sobre ostraka (pedazos de teja), o sobre todo sobre papiros y pieles. Apenas se usan las tablillas de barro, más propias para la escritura cuneiforme que para la lineal. El papiro era importado de Egipto, las pieles se daban en el país. Papiro y piel se enrollaban en un “rollo”. La piel se escribe por una lado, el papiro por los dos. El pergamino es una piel tratada de un modo especial, descubierto en Pérgamo en el siglo II a.C. El rollo de pergamino más largo es el de Isaías de Qumrán (7,3 metros). Uno de los cambios más revolucionarios fue el paso del rollo al códice, que hace el libro mucho más manejable. Por lo que parece el códice es una creación cristiana. Los judíos nunca admitieron que sus escrituras se escribiesen en códices y han seguido usando el rollo para el uso sinagogal de las Escrituras hasta el día de hoy. Ver ejemplos de los diversos materiales empleados como soporte 2. Instrumental y tinta Para piedra o metal, cinceles y punzones de metal, endurecidos con diamante. Para dibujar, juncos con la punta aplastada, o cálamos aguzados. Se usaba tanto la tinta metálica como la vegetal.
C) Aspectos literarios de la Biblia 1. Las lenguas de la Escritura -hebreo: es la lengua de Canaán. Pertenece a las lenguas semíticas noroccidentales. Los israelitas la adoptaron al llegar a Canaán. Ya aparece en documentos palestinos anteriores a la conquista hebrea, en glosas de las cartas de Tell el Amarna, y en textos de Ras Shamra (Ugarit). De la época hebrea hay muy pocas inscripciones, pero los textos más abundantes son los bíblicos. -arameo: es otra lengua semítica, muy afín al hebreo. Era la lengua franca de la diplomacia y del comercio ya en tiempo asirio. Pero los persas la convirtieron en lengua oficial de su imperio Poco a poco pasó a convertirse después del destierro en la lengua popular de los judíos de Palestina. El hebreo pasó a ser una lengua litúrgica. En arameo tenemos en la Biblia los siguientes textos: Jr 10,11; Esd 4,8-6,18; 7,12,26 y Dn 2,4b-7,28. -griego: el griego postclásico, llamado koiné, es una lengua fácil y popular, y al mismo tiempo común a todos los antiguos dialectos, con predominio del ático. Se habló en todos los antiguos dominios del imperio de Alejandro Magno. El griego bíblico es una variante de la koiné, salpicada de hebraísmo y arameísmos. Vemos el primer versículo bíblico que aparece en cada uno de estos tres idiomas:
2. Las formas literarias del A. Testamento Géneros literarios son las formas y modos de hablar de los que se sirven los hombres de una determinada época y un determinado país para expresar sus pensamientos. En la Biblia no encontramos los géneros literarios de hoy, sino los que eran corrientes entre los antiguos orientales. Pero dado que un texto ha tenido un proceso desde su estadio oral hasta el escrito, pasando por distintas situaciones en la comunidad, cabe hablar de la “historia de las formas”.. -la Ley o Torah. Es un conjunto legislativo incrustado en un ámbito histórico. Se trata de una recopilación de tres fuentes: Yahvista, Elohista y Sacerdotal. El Deuteronomio por su parte tiene un género exhortativo y una teología propia. La Ley contiene varios códigos éticos: el decálogo ético en dos versiones (Ex 20,2-21; Dt 5,6-18); el código de la alianza, propio todavía de una sociedad pastoril y seminómada (Ex 20,22-23,19); el decálogo cultual (Ex 34, 11-26) que responde ya al calendario de fiestas de una sociedad agrícola y sedentarizada; el código deuteronómico (Dt 12,26) propio de una sociedad centralizada y organizada con reyes, sacerdotes y jueces; la ley de santidad (Lv 17-26) de época postexílica, que da importancia a la pureza y conservación de la raza y a los elementos sexuales, y refleja una sociedad en la que los sacerdotes ocupan un importante lugar político, cultural y social. -Los profetas: anteriores: Jos, Jc Sm y Re: dan una interpretación teológica de la historia, ilustrando con ella la predicación de los profetas. Incluye géneros literarios etiológicos, que incluyen leyendas para justificar nombres, costumbres, etc... Los profetas posteriores son Jr Is y Ez, así como los doce profetas menores. -Los escritos sapienciales: recogen las sabiduría de Israel en colecciones de proverbios, poemas, salmos, reflexiones...
3. las formas literarias del Nuevo Testamento Incluyen géneros históricos (evangelios, Hechos), proféticos (Apocalipsis) y epistolares o didácticos (cartas).
D) Proceso de formación de la Biblia 1. Libros del AT Antes del XIII: tradiciones orales patriarcales. Algunos poemas como el de Débora. s. XIII: Decálogo s. XII: Código de la alianza (Ex 20,22-31,18) s. X: Algunos salmos/ Prov. 10-19 ¿Subida de David al trono? ¿Sucesión de David? ¿Yahvista? s. IX: Tradición Elohísta, escuela de Elías y Eliseo s. VIII: Profetas escritores: Am, Os, Mi, Is (primeras colecciones de oráculos) Sabios de la corte de Ezequías: Pr 25-29 s. VII-VI Na, Ha, Escuela deuteronómica: (Dt, Jos, Jc, Sm, Re), So. Jehovista. Profetas del exilio: Jr, Ez, II Isaías, Abd. Obra sacerdotal. Profetas del retorno: Ag, Za, ¿Lm? s. V y IV Últimos profetas: Ma, III Is, Jl, II Za Clásicos sapienciales: Job, Pr, Ct, Rut, Jon Obra del cronista: Es, Ne, Cr Redacción definitiva del Pentateuco. s. IV-III LXX , Qo, Ba, Tob s. II Est ,1 y 2 Mc, Si, Dn, Jdt s. I Sa
2. Libros del NT. 50 I Ts 50 2 Ts o años 90 54 Ga, Flp (?),Flm (?) 55 I Co , II Co, Stg (?)Rm 58 Col, Ef, o 90-100 65 Mc, I Pe 70 Mt, Lc 80 Hechos 90 Corpus juánico 95 Pastorales, 100 II Pe
Tema III: CRITICA TEXTUAL DEL N. TESTAMENTO
Hay en inglés una página muy interesante en la Web, que resume toda una enciclopedia sobre la crítica textual de la Biblia, en la que se puede encontrar materiales de todo tipo sobre crítica textual. Ver: www.skypoint.com/~waltzmn/intro.html http://www.earlham.edu/~seidti/iam/interp_mss.html Interesante también una página semejante en español: http://es.geocities.com/codices2002/pagin2.htm Otra página interesante en español es www.codicesypapiros.com
A) Los Manuscritos del Nuevo Testamento 1. Papiros Se nos conservan 118 papiros con textos o fragmentos del NT. Se citan con una p acompañada del número del catálogo. Son los manuscritos más antiguos. Los más importantes para el NT están en tres colecciones: -Rylands (Manchester, por ejemplo p52 el fragmento más antiguo. -Chester Beatty (Dublín), por ejemplo el p45 con gran parte de los evangelios. -Bodmer (Ginebra), por ejemplo los p66 y p75 con el texto de Juan.
2. Pergaminos Los hay de dos clases: unciales (escritos con letras mayúsculas: del siglo III al IX). De ellos se nos conservan actualmente unos 250. Los más antiguos y de mayor valor son el Sinaítico (Londres) y el Vaticano (Roma) de los siglos III-IV.
minúsculos: a partir del siglo IX. A pesar de ser más recientes, pueden tener mucho valor si se copiaron de un original muy antiguo. Existen unos 2.700 códices minúsculos. 3. Leccionarios Son antologías de textos bíblicos para uso litúrgico. Existen actualmente unos 2.000 leccionarios manuscritos, anteriores a la invención de la imprenta. 4. Traducciones La Biblia se tradujo desde muy pronto a otras lenguas de la antigüedad, que nos aportan datos muy valiosos para reconstruir los originales desde los que se hizo la traducción. Hay dos traducciones al latín, la Vetus Latina y la Vulgata, y otras traducciones al siríaco, el copto, el armenio, georgiano... 5. Citas de los Santos Padres Son otro testimonio muy importante que hay que cotejar. Aunque a veces los Padres citaban de memoria, sin embargo en muchos casos estas citas son muy útiles para rastrear qué decían los códices bíblicos que ellos utilizaban.
B) El problema de las variantes textuales De los más de 3.000 manuscritos que poseemos del NT, apenas habrá un solo versículo en el que coincidan a la vez todos los manuscritos palabra por palabra o letra por letra. Cabe encontrar más de 300.000 variantes en el NT. ¿Cuál de ellas escoger? ¿Cómo recomponer las palabras exactas tal como salieron de la pluma del escritor sagrado en el original autógrafo? Sobre este tema versa la ciencia que denominamos crítica textual. A pesar de esta primera impresión penosa de los cientos de miles de variantes, sin embargo, al profundizar, nos damos cuenta de que muchas de estas variantes se detectan inmediatamente como errores del copista, y pueden descartarse sin más. Podemos decir que hoy día tenemos seguridad sobre el texto original del Nuevo Testamento en más de un 90% de su extensión. Del 10% restante, del que puede caber alguna duda, la inmensa mayoría de las variantes no afectan para nada al sentido de los textos, sino sólo al orden de dos palabras, a la presencia o ausencia de una partícula.
C) Los errores del copista 1. Cambios accidentales Pueden venir de confusión de letras; la haplografía consiste en simplificar algo que estaba duplicado; la diptografía que consiste en duplicar algo que era simple. Tanto la haplografía como la diptografía pueden afectar a una letra, una palabra, o un párrafo entero Es frecuente saltarse una línea, o saltarse una línea cuando dos líneas terminan en la misma palabra (homoteleuton). 2. Cambios intencionales Pueden nacer del deseo de modernizar alguna palabra que ha quedado arcaica, o de corregir algún error geográfico o sintáctico, o de explicar con una glosa algo que no se entiende bien, o de censurar alguna palabra o concreto que puede resultar extraño o malsonante. También son frecuentes los cambios intencionales nacidos del deseo de armonizar una lectura con la lectura paralela de otros textos sinópticos. Pueden nacer del deseo e modernizar una palabra que ya ha quedado arcaica.
D) Razones y objetivos de la crítica textual La crítica textual es una disciplina que se aplica a todos los autores literarios antiguos cuyas obras nos han llegado en copias manuscritas que contienen variantes textuales. 1. Razones de la crítica textual * Pérdida de originales y autógrafos * Variantes, lagunas, glosas y errores producidas por los copistas. 2. Objetivos de la crítica textual * Reconstruir la historia de la transmisión del texto. * Restaurar el texto en su estado original en la medida en que esto es posible. Desde que comienza a imprimirse el texto griego del NT en el siglo XVI empieza a darse un esfuerzo de los editores por basar su trabajo sobre códices griegos valiosos, confrontando las lecturas variantes. Más tarde se empieza ya a compilar variantes en trabajos eruditos. Pero la crítica textual como ciencia sólo comienza a principios del XIX con Griesbach que establece ya la metodología, y cataloga las familias de los manuscritos según su proximidad textual. Es el primero que se aventura a abandonar el textus receptus. La crítica textual alcanza su madurez en la obra de Von Tischendorf (1815-1874), el descubridor del códice sinaítico. Tischendorf publica grandes ediciones del texto griego con aparato crítico amplio. Desde entonces se ha sucedido un conocimiento mucho más completo de códices hasta entonces desconocidos, se han discernido relaciones de unos códices con otros hasta agruparlos en familias, y se ha mejorado la criteriología para discernir las lecturas originales más verosímiles. Famosas ediciones críticas del Nuevo Testamento griego son las Westcott y Hort (1881), la edición monumental de Von Soden en 1902-10. La edición de bolsillo más asequible y más veces reimpresa es la de Nestlé. En España tenemos una magnífica edición crítica del Nuevo Testamento a cargo del P. J. M. Bover, SJ (1943).
E) Las relaciones entre los códices Los códices se agrupan en familias que suelen remontarse a una recensión que luego es ampliamente copiada. La recensión es una edición manuscrita crítica que pretende atajar un estado lamentable del texto que se ha ido corrompiendo por errores de los copistas. Dichas recensiones pueden localizarse en áreas geográficas. Distinguen los especialistas cuatro tipos principales de textos dentro de los cuales pueden catalogarse los manuscritos actualmente existentes. Veamos un cuadro sinóptico de dichos textos, según Streeter El texto alejandrino es el texto neutro y el de mejor calidad. Se fue formando en Egipto y está representado por los mejores códices unciales, el sinaítico, Vaticano, el alejandrino (menos los evangelios), el palimpsesto C, el papiro 75. Evita armonizaciones y en general ofrece un texto breve sin ampliaciones. El texto occidental es un texto muy antiguo en el que abundan las interpolaciones. Está representado por el códice D, las antiguas versiones latina y siríaca, y los Padres de la Iglesia latina y otros como Justino y Taciano. El texto cesariense está relacionado con la obra de Orígenes y Eusebio. Se remonta al siglo III y está representado por los códices W y Q. El texto bizantino proviene de alguna recensión realizada en el siglo V. Es más elegante y armonizante, y suele fusionar lecturas variantes. Es de hecho el que se ha venido usando en la Iglesia bizantina y el único conocido durante la Edad Media. Se denomina también textus receptus.
F) Principios de crítica textual 1. Criterios de evidencia externa Hay que pesar las variantes según el valor de los códices que las sustentan. No siempre el criterio numérico es el más importante. El criterio numérico sin más siempre daría la razón al textus receptus. Hay que comparar los manuscritos agrupados en familias según su relación genealógica. También es interesante estudiar la distribución geográfica de los textos. 2. Criterios de evidencia interna Se ha de estudiar qué variante concuerda mejor con el vocabulario, el estilo o la teología del autor. Se ha de ver qué variante encaja mejor en el contexto inmediato, y cuál responde mejor al fondo arameo de las palabras de Jesús, en el caso de los evangelios. 3. Reglas de crítica textual Dada la tendencia natural de los copistas a alargar más bien que acortar, a facilitar la lectura más bien que a dificultarla, y a concordar con otros textos conocidos de memoria, podemos enunciar las siguientes reglas generales, que por supuesto nunca se pueden aplicar automáticamente. * Es preferible la lectura corta a la larga. * Es preferible la lectura difícil a la fácil. * Es preferible la lectura que no concuerda con los paralelos sinópticos * Es preferible aquella que puede explicar el origen de las demás
G) Algunos casos de crítica textual dudosa Los casos de variantes que afecten al sentido o a las ideas son mínimos. Detallaremos algunos de los principales.
1. El final largo de Marcos: Mc 16,9-20 Quizás el caso más significativo sea el del final canónico de Marcos, o “final largo” de Marcos. En muchas traducciones modernas el evangelio de Marcos acaba en 16,8. El resto (16,9-20) se imprime en letra más pequeña o en una nota a pie de página. Falta en los códices Vaticano y Sinaítico, pero está presente en el Alejandrino y en el códice de Beza. Falta en alguna versión siríaca, pero aparece en otras.. Está presente en el Diatessaron de Taciano, y al parecer Justino lo conocía en el siglo II. Algunos Padres como Jerónimo hicieron constar que faltaba en algunos de los manuscritos antiguos que consultaban. Para complicar más las cosas en algunos manuscritos aparecen otros finales alternativos, como el final corto. El análisis literario del final largo nos revela de que ni el vocabulario ni el estilo son propios de Marcos, y que se trata de un añadido que no está hecho del mismo paño. Además la transición entre el verso 8 y el 9 es muy brusca con un cambio de sujeto. Por otra parte es raro que el evangelio de Marcos terminase en el versículo 8 diciendo que las mujeres “tenían miedo”. No parece una manera normal de acabar un evangelio, aunque algunos teólogos den una gran importancia a este tema desde el punto de vista de la teología de Marcos. Podemos más bien pensar que el final auténtico se ha perdido, y ha habido varios intentos más o menos logrados de subsanar la pérdida, mediante la adición de otros finales más o menos logrados. En cualquier caso el final largo es canónico y puede ser citado como “Palabra de Dios”.
2. La adúltera: Jn 7,53-8,11
Es claramente una inserción posterior a la composición del cuarto evangelio. No aparece en los papiros Bodmer, ni en los grandes unciales Vaticano y Sinaítico, ni en la mayor parte de los unciales, ni en la Vetus Latina, ni en la traducción cóptica. Los autores griegos que comentan el evangelio de San Juan se saltan este pasaje. Omitiendo este pasaje se encadenan perfectamente Jn 7,52 con 8,12. El estilo y vocabulario de este pasaje no son los propios de Juan. Es sólo la iglesia occidental donde fue admitido, en los códices occidentales, la edición Vulgata y los padres latinos como Jerónimo y Agustín. Algunos manuscritos griegos insertan este pasaje en el evangelio de san Lucas entre 21,38 y 21,39. Curiosamente el estilo es mucho más propio de Lucas que de Juan. Incluso los textos que lo incluyen en el evangelio de Juan no están de acuerdo en el lugar de su colocación, y algunos lo sitúan al final del evangelio como un apéndice, y otros después de 7,33. La severidad con que la Iglesia primitiva penaba el adulterio pudo ser la causa de que durante algún tiempo este pasaje fuese censurado, y sólo cuando se suavizó la disciplina penitencial tuvo cabida en el canon. Y para este momento ya se habría perdido la tradición sobre su verdadera ubicación, y se hicieron diversos intentos por situarlo en el evangelio. En cualquier caso, aunque no se trate de un texto auténtico, (original del evangelio), sino de una interpolación tardía, sin embargo sí se trata de un texto canónico, por lo tanto inspirado, y la Iglesia nos lo propone como palabra de Dios.
3. El sudor de sangre: Lc 24,43-44
San Hilario, san Jerónimo y san Cirilo testimonian que en muchos códices de su época faltaba este texto, y efectivamente no está en muchos códices unciales más importantes. También lo omite el papiro Bodmer p75 de hacia el año 200. Algunos piensan que este texto estaba en la versión original del evangelio, pero que fue censurado durante una época, para que no fuese utilizado por los arrianos en su lucha contra la divinidad de Cristo.
4. El ángel que movía el agua de la piscina: Jn 5, 3b-5 Los principales códices griegos y originariamente la Vulgata latina olvidan la referencia al descenso del ángel. También lo omite el papiro Bodmer p66. Otros manuscritos proporcionan otras explicaciones de por qué el ángel bajaba al agua. Muy probablemente se trata de una interpolación tardía.
5. El trabajador en sábado: Lc 6,4 Esta vez se trata de un texto del manuscrito D, que no se recoge en ningún otro manuscrito, y por tanto difícilmente puede ser auténtico. Sin embargo puede recoger un fragmento de tradición apostólica sobre la vida de Jesús. “Encontrándose a uno que trabajaba en sábado, le dijo: “Hombre, si sabes lo que estás haciendo, bendito seas, pero si no lo sabes, caes bajo la maldición de la ley”.
6. “Ha nacido” vs. “han nacido”: Jn 1,13 En el prólogo de san Juan unos pocos manuscritos leen “ha nacido de Dios”, en singular, mientras que la inmensa mayoría lee “han nacido de Dios”, en plural. En este último caso se referiría al nacimiento de los creyentes, pero si aceptamos el singular se estaría refiriendo al nacimiento virginal de Jesús.
7. ¿Hombres de buena voluntad?: Lc 2, 14 La traducción normal de este texto del Gloria, es “en la tierra paz a los hombres de la buena voluntad (divina). La estructura es doble: Gloria a Dios en el cielo, y paz en la tierra a los hombres. Esta traducción supone un genitivo en la palabra eudokía (buena voluntad) que terminaría en “s”: eudokías. Sin embargo hay manuscritos en los que aparece en nominativo (sin la “s”), en cuyo caso la estructura del verbo sería tripartita: Gloria a Dios en el cielo, paz en la tierra, y eudokía a los hombres. El textus receptus lee eudokía en nominativo. En cambio los textos más antiguos traen eudokías en genitivo, así el Vaticano, Sinaítico, Alejandrino, Beza, Vulgata. La evidencia externa favorece el genitivo, y también la interna, ya que el genitivo es la lectio más difícil. Volver a página principal de Escritura | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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