El análisis de tres relatos sinópticos de Hechos

 

  Tres veces se nos narra en los Hechos de los Apóstoles el desarrollo de la aparición de Jesús a Pablo en el camino de Damasco

Relato A: Hch 9, 1-18.

Relato B: Hch 22, 3-15.

Relato C: Hch 26, 9-18.

El relato A es una narración de Lucas, mientras que los relatos B y C están puestos en labios del mismo Pablo dirigiéndose a los judíos y al rey Agripa; Los tres relatos coinciden en lo fundamental, aunque existen algunas pequeñas contradicciones que no resulta demasiado difícil armonizar.

Para poder abarcarlos con una mirada de conjunto los reproduciremos en una sinopsis, en la que el primer relato solo se identificará con el color azul, el segundo con el rojo, y el tercero con el verde. El color negro se usa para las partes comunes a los tres relataos, el marrón para las partes comunes al primero y segundo relato, y el color amarillo para las coincidencias entre el segundo y el tercer relato.

 Yendo de camino hacia Damasco, cuando ya estaba cerca, de repente hacia el mediodía, me rodeó (envolvió) una gran luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, a mí y a mis compañeros. Caí en tierra yo y mis compañeros, y oí una voz que me decía en lengua hebrea: 'Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón'. Yo respondí: '¿Quién eres, Señor?' y el Señor a mí me dijo: 'Yo soy Jesús Nazoreo, a quien tú persigues. 'Yo dije: '¿Qué he de hacer, Señor? Y el Señor me respondió: Levántate y ponte en pie, entra en la ciudad (vete a Damasco) y allí se te dirá todo lo que has de hacer (está establecido que hagas). Los que me acompañaban se habían detenido mudos de espanto (cayeron), vieron la luz pero no veían a nadie, oían la voz, pero no oyeron la voz del que hablaba.

El relato C prolonga mucho las palabras de Jesús detallando la misión. Estos detalles están contenidos más brevemente en el relato A en palabras de Jesús a Ananías, y en el relato B en palabras de Ananías a Pablo. Las recensiones de este mensaje son muy diversas y es más difícil abarcarlas en una sinopsis.

Relato A: Jesús habla a Ananías.

Relato B: Ananías habla a Pablo.

Relato C: Jesús habla directamente a Pablo.

 

Me he aparecido a ti para constituirte servidor y testigo tanto de las cosas que de mí has visto, como de las que te manifestaré, testigo de lo que has visto y oído, para que veas al Justo y escuches la voz de sus labios, vaso de elección que lleve mi nombre a los gentiles, a los reyes y a los hijos de Israel, a todos los hombres, para que les abras los ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y para que reciban el perdón de sus pecados y una parte en la herencia de los santificados mediante la fe en mí.

Los relatos B y C dicen que los acompañantes vieron la luz. En cambio el relato A dice que no vieron a nadie. Se podrían armonizar diciendo que sí vieron el resplandor, pero no distinguieron el rostro.

El relato A dice que oyeron la voz, y el relato B que no oyeron la voz del que hablaba. Se puede armonizar diciendo que oyeron el sonido de las palabras, pero no entendieron el significado. (El verbo griego akouein significa a la vez oír y comprender, y el término fwnh significa a la vez palabra inteligible y sonido). Puede por tanto decirse que los acompañantes oyeron el sonido de una voz que hablaba, pero no distinguieron las palabras.

En cualquier caso, si bien la visión fue dirigida sólo a Pablo, el hecho no sucedió sólo en su propia subjetividad, sino que tuvo repercusiones exteriores. Todos pudieron ver la luz y escuchar el sonido de unas palabras, aunque sólo para Pablo la luz se concretó en un rostro, y la voz en un mensaje.

Decíamos que el relato C explicita la misión de Pablo en palabras dirigidas directamente a él por Jesús. En los relatos A y B media la intervención profética de Ananías. Esta versión parece ser la más exacta. En su discurso al rey Agripa Pablo usa el recurso de eliminar la persona de Ananías para no extenderse demasiado. Por otra parte a pesar de que la experiencia de Jesús ocurre en la intimidad de Pablo, y el núcleo del mensaje le es revelado en sus subjetividad, esto no le exime de acudir a la comunidad, exterior, objetiva, para allí confirmar y completar lo que ha recibido en su interior.

En los relatos A y B el discípulo Ananías representando a la comunidad impone las manos a Saulo para que recobre la vista y sea bautizado. La intervención directa de Jesús no excluye una posterior dimensión eclesial y una mediación de la comunidad al recibir la gracia de la salud y del bautismo. Esto es importante subrayarlo frente a toda tentación de relegar la experiencia de Dios al mundo de lo puramente subjetivo.

Pablo ciego es conducido a una casa de Damasco. Todavía se conserva hoy en esta ciudad la calle recta, donde se hospedó Saulo y donde tuvo lugar su encuentro con Ananías. Se llama hoy Shuq al Tawil (mercado largo).

 

 

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