TABLA XVII:

El viaje de Lucas y el Deuteronomio

 

 

Deuteronomio

Lucas

Dt 1: Israel viaja desde el Horeb a Canaán guiado por Moisés, que envía a doce hombres por delante de él.

Lc 10,1-3; 17-30: Jesús viaja desde el Monte a Jerusalén, y nombra a setenta para que vayan delante de él.

Dt 2-3,22: Moisés envía mensajeros de paz a Sijón y a Og, que los rechazan y como conse-cuencia son destruidos.

Lc 10,4-16: Los setenta son enviados con un mensaje de paz, y la amenaza de destrucción para quienes los re-chacen.

Dt. 3,11-4,40: Moisés urge a Israel que ha oído la voz de Dios y ha visto su presencia, a guardar sus mandamientos, que son su sabi-duría.

Lc 10,21-24: Jesús da gracias a Dios porque ha revelado a sus discípulos lo que está oculto a los sabios, y bendice sus ojos y sus oídos.

Dt 5,6: El decálogo está resumido en el Shemá. La observancia trae consigo la herencia de la tierra y la vida.

Lc 10,25-27: El Shema con el amor al prójimo trae consigo la herencia de la vida eterna.

Dt 7: No hay que tener compasión con el extranjero no vaya a ser un factor de corrupción del verdadero culto.

Lc 10,29-37: Parábola del buen samaritano. Es el extran-jero corrupto el que tiene misericordia.

Dt 8,1-20: El hombre no vive sólo de pan. Dios ha tratado a Israel como un padre, dándole alimento y poniéndolo a prueba

Lc 10,18-11,13: Marta y María y la única cosa necesaria. La oración del Padre nuestro

Dt. 9,1-10,1: Israel va a entrar en posesión de naciones impías más fuertes, aunque ha descuidado las tablas escritas por el dedo de Dios

Lc 11,14-26: Jesús por el dedo de Dios arroja los de-monios, tomando posesión del más fuerte

Dt 10,12-1: El Señor no tiene acepción de personas y requiere una obediencia total a sus palabra ante sus ojos y en el corazón.

Lc 11,27-36: Dichosos los que cumplen la palabra de Dios. Forasteros condenarán a esta generación perversa. El ojo es la lámpara del cuerpo.

Dt 12,1-16: Lo puro y lo impuro.

Lc 11,37-12,12: Lo puro y lo impuro.

Dt 12,17-32: Alégrate de tu riqueza ante el Señor. Ojo con servir a otros dioses.

Lc 12,13-34: Ser rico para el Señor. La vida es más que las posesiones. Busca primero el Reino de Dios.

Dt 13,1-11: Habrá un juicio sobre todos los que desvían a Israel de su camino, incluyendo a los miembros de la propia familia.

Lc 12,35-53: Recompensa y castigo para los servidores fieles e infieles. Jesús divide a la familia.

Dt 13,12-18: Destrucción comunitaria como consecuencia de la apostasía comunitaria.

Lc 12,54-13,5: Juicio y arrepentimiento comunitario.

Dt 14,28: Los diezmos cada tres años.

Lc 13,6-9: La viña estéril durante tres años.

Dt 15,1-18: Liberación de deudas y de escla-vitud cada siete años.

Lc 13,10-21: Liberación en sábado de una mujer atada por Satanás.

Dt 16,1-17,7: Israel guarda las tres fiestas con sacrificios y alegría en el lugar que Dios ha escogido como morada de su nombre. Los apóstatas tienen que ser matados.

Lc 13,22-35: Jesús viaja a Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas de Dios y avisa de que los extranjeros tomarán el puesto de Israel en la fiesta del Reino.

Dt 17,8-18,22: Se nombra jueces y fun-cionarios para juzgar rectamente; el dirigente no debe ser exaltado por encima de sus hermanos.

Lc 14,1-14: En la casa de un dirigente fariseo se pronuncia a propósito del sábado. Exhorta a la humildad y a ocupar los puestos más bajos.

Dt 20: Los que han construido una casa, plantado una viña o contraído matrimonio quedan exentos de ir a la guerra. Hay que ofrecer la paz antes de destruir a un enemigo.

Lc 14,15-35: Parábola del gran banquete. Los que ponen excusas son excluidos. Hay que hacer cuenta de los costos antes de construir un edificio o hacer la guerra.

Dt 21,15-22,4: Padre e hijo. En la división de la herencia hay que respetar el derecho del primogénito. El hijo rebelde debe ser apedreado. Hay que devolver lo que el hermano ha perdido.

Lc 15,1-32: Parábolas de  la oveja perdida y de la moneda perdida sobre el gozo al perdonar a los pecadores. Parábola de los dos hijos, el primero, un rebelde, y el último recibido con alegría.

Dt 23,15-24,4: Un esclavo fugitivo puede vivir entre vosotros. El dinero sucio es una abomi-nación ante Dios. Prohibida la usura. Los votos os obligatorios. Ley del divorcio.

Lc 16,1-18: Parábola del administrador infiel que busca vivir entre los deudores. Los fariseos amantes del dinero son una abominación. La ley es firme. Ley del divorcio.

Dt 24,6-25,3: Regulaciones contra el trato opresivo a los pobres. Cuidado del leproso. En la cosecha hay que dejar gavillas para el extranjero. Los jueces deben hacer justicia al justo.

Lc 16,19-18,8: Reivindicación de los pobres en el juicio. Parábola del rico y de Lázaro. Curación de los leprosos. El Reino de Dios está entre vosotros. Parábola del juez in-justo.

Dt 26,1-19: Hay que llevar al santuario las primicias y profesar que se ha pagado los diezmos y se han cumplido los mandamientos.

Lc 18,9-14: Parábola del fariseo y el publicano en el templo.

Uno de los quebraderos de cabeza exegéticos en Lucas es tratar de encontrar un hilo conductor en todo el material coleccionado en el gran viaje lucano. Aparentemente es una colección de temas sin orden ni concierto, cuya única estructura es la referencia continua a la situación de viaje hacia Jerusalén.

Casi todos estos materiales de este bloque lucano pertenecen a la fuente Q o a la fuente L, o son creación del propio evangelista. La falta de orden de los materiales ha sido el gran argumento para negar cualquier dependencia de Lucas con respecto a Mateo que trae estos mismos materiales muy bien integrados en los grandes discursos. Efectivamente, no es verosímil que Lucas haya destruido el orden de Mateo para desparramar estos materiales de un modo caprichoso. Normalmente la crítica ha dicho que Lucas ha respetado el orden (más bien desorden) original de Q, y ha sido Mateo el que ha incrustado estos dichos en sus grandes discursos temáticos.

Con todo hay quien no renuncia a encontrar un orden temático en los materiales del gran viaje lucano. Evans y Drury entre otros han intentado presentar un hilo conductor, que no sería el otro que el orden del libro del Deuteronomio. Nuestra Tabla XVII está tomada de C.F. Evans, St. Luke, SCM Press, Londres 1990, p. 34-36 (cf. también C.F. Evans, "The Central Section of Luke's Gospel", en Studies in the Gospels, ed. NIneham, pp. 42ss. El libro de Drury es: J. Drury, Tradition and Design in Luke’s Gospel.  A Study in Early Christian Historiography, London 1966).

A nosotros nos parece que el paralelismo de la presente tabla está un poco traído por los pelos. Que juzgue cada uno de los lectores. "Ergo stat difficultas". Permanece el problema del desorden de material en el viaje lucano, impropio del arte narrativo de Lucas. De momento la única solución es la fidelidad de Lucas a la secuencia de Q, toda vez que vemos que una tendencia marcadísima lucana es conservar el orden de sus fuentes, y sólo muy raramente se sale de esta norma.

Drury niega la existencia de Q, y explica las coincidencias de Lucas y Mateo en textos no marcanos, mediante el recurso a una dependencia directa de Lucas con respecto a Mateo. Lucas habría leído el evangelio de Mateo y habría reordenado determinados materiales al hilo del Deuteronomio para subrayar el parecido entre el viaje de Israel por el desierto y el viaje de Jesús camino de Jerusalén. En cuanto a los materiales propios de Lucas, Drury no cree que Lucas los haya encontrado en ninguna fuente, sino que son una redacción libre que el evangelista hace sobre el trasfondo de textos de los LXX.

 

 

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